La audiencia nacional juzga a los concejales de ANV por el chupinazo de hace un año.

El fiscal pide 18 meses de cárcel mientras la defensa solicita la absolución en un juicio que califica de “pataleta política”.

Los tres concejales de ANV del Ayuntamiento de Berriozar acusados de homenajear a ETA durante las fiestas de dicha localidad en agosto de 2009, aseguraron durante el juicio celebrado ayer en la Audiencia Nacional que con sus actos sólo mostraban “cariño y solidaridad” a los familiares de los presos vascos por su “complicada situación”, y no a los presos de la organización armada. Tras la vista, el fiscal Pedro Rubira mantuvo su petición de 18 meses de prisión para Fermín Irigoien, Ezekiel Martín e Izaskun Cebrián, al considerar probado que los tres procesados son autores de un delito de exaltación del terrorismo.

En su informe de conclusiones definitivas, Rubira denunció que la vista oral se hubiera convertido en “un monólogo” después de que los acusados se negaran a contestar a sus preguntas, y pidió al tribunal, presidido por Ángel Hurtado, que tenga en cuenta las declaraciones que realizaron los imputados durante la fase de instrucción. En el escrito de acusación, el fiscal afirma que después del chupinazo, sobre las ocho de la tarde, se celebró una concentración en la que Irigoien tocó el txistu durante un aurresku “en homenaje a los presos de ETA”, tras lo que una persona no identificada leyó una carta de un miembro de la banda condenado. Además, señala que Martínez participó en otro acto en homenaje, “un brindis a los hermanos Ibai y Mikel Ayensa, que cumplen condena por pertenencia a ETA, y a David Cebrián, condenado también por colaboración con la banda”.

A la vista también acudieron dos peritos de la Policía Foral, que aseguraron que utilizando al cabezudo negro para lanzar el chupinazo se pretendía dar el protagonismo a los miembros de ANV, por lo que, explicaron, miembros del PSN, UPN y PP se manifestaron una hora y media antes del inicio de las fiestas por considerar la fórmula elegida para el inicio de las fiestas “una especie de tapadera”.

Los agentes afirmaron además que los familiares de presos estuvieron “en un lugar principal”, y que “estratégicamente, en la invitación del brindis este año no ponía que era por los familiares de presos, como todos los años”. Además, recalcaron que en el diario Gara recogió el acto explicando que el brindis “era un homenaje en favor de los presos políticos”. Los agentes también informaron al tribunal de que ANV “capitalizó en todo momento” el acto, ya que durante el lanzamiento del cohete Martínez estaba abrazado al kiliki e incluso exhibió una pancarta en la que se leía en euskera “los presos vascos y los refugiados a casa”.

La defensa niega las acusaciones La defensa, por su parte, pidió la libre absolución de Irigoien, Martínez y Cebrián, ya que en su opinión no se ha acreditado que ninguno de ellos ensalzara a ETA “en absoluto”. Además, señaló que sus clientes están enjuiciados porque “no gusta lo que hacen y no porque hayan cometido ningún delito”, y se refirió al caso como “una pataleta política” provocada porque el Ayuntamiento propusiera iniciar las fiestas de Berriozar de 2009 a ANV, organización disuelta después de que el Tribunal Supremo declarara su ilicitud en septiembre de 2008.

Los acusados reconocieron su participación en el chupinazo del pasado año ya que les “tocaba”, una decisión adoptada por el alcalde, que cuando se hizo pública provocó la protesta y el descontento de varios grupos municipales. Por eso mismo, según dijo Irigoien, ANV propuso al primer edil que fuese el kiliki negro de la comparsa de Berriozar quien lanzara el cohete “en nombre de todos los colectivos culturales” de la localidad.

Fermín Irigoien explicó que tocó el txistu porque se lo pidió una persona que nada tenía que ver con ETA. Asimismo, reconoció haber estado presente en un brindis que, según explicó, “no era por los presos, ni tenía nada que ver con ellos” sino que “es un modo de empezar las fiestas”. Ezekiel Martín por su parte, aseguró que la pancarta que portó es “una reivindicación contra la política de dispersión con los presos vascos” por la que los familiares tienen que hacer un largo recorrido pero “de ninguna manera un homenaje a ETA”. Además, apuntó a que es una bandera que tiene colgada siempre en el balcón de su casa. “Es un homenaje a las familias, no a los presos. Están pasando un momento difícil y es una manera de darles cariño, afecto, cercanía y solidaridad “, remachó.

El propio alcalde, Xabi Lasa, de Nafarroa Bai, acudió ayer al juicio como testigo y, a su juicio, este fue el año en que menos incidentes hubo durante las fiestas a excepción de la polémica, que continúa, sobre la participación de ANV en las mismas.